Episodio 7 «¿Y ahora qué, seductor?»

Episodio 7 (Caroline)

Rafael sigue tan atractivo como siempre, ya no recordaba lo irresistible que puede llegar a ser. El que me rechace y se haga el duro, no hace más que motivarme.

He de conseguir que me ayude, mi ex marido me ha puesto una demanda judicial que ya no puedo eludir más. Tengo que defenderme como sea. Así que no sólo es que me guste sino que lo necesito.

Cuando le cojo de la corbata, me mira a los ojos sorprendido. Su bella mirada me endulza las pupilas. Se nota que no se esperaba que estuviera tan cerca. Sabía dónde encontrarlo. Sólo he tenido que acercarme a la ciudad de la justicia y prestar un poco de atención a las puertas de acceso. Después le he seguido hasta la cafetería dónde se dirigía y por fin, le he abordado lo más sensual de lo que soy capaz.

-Caroline, no has cambiado nada.

-Eso debe ser un elogio.

-En absoluto.

-Conoces a mi marido -digo intentando dar un giro a la conversación- sabes cuáles son sus artimañas para conseguir lo que quiere y ahora me tiene atrapada. Le denuncié ¿sabes? Sé que ha hecho desaparecer gente, con el tiempo se ha vuelto más cruel. Su nivel de ilegalidad ha ido aumentando y ahora viene a por mí. Si no me ayudas, en poco tiempo verás mi esquela en el periódico.

-No trates de engatusarme, Caroline, ya nos conocemos.

-He traído las pruebas. Todas sus demandas contra mí, su agenda que demuestra con quién se reunía, sus archivos contables del ordenador y las noticias de la gente que ha desaparecido y que tenía contactos con él.

Rafael bastante indeciso, acaba aceptando la carpeta que le ofrezco. Siempre ha tenido un gran sentido de la justicia y eso me da esperanzas de que acepte el caso.

-¿Ahora me crees?

-Te creo, pero ya me metiste en problemas y no quiero que vuelvas a hacerlo. Ahora tengo una familia y no voy a jugármela con ellos.

Me ha dejado en shock. Así que, ¿se ha casado? Eso para mí puede resultar un problema.

-No podrás contárselo sino los pondrías en peligro. Puedo evitar que tu nombre se filtre a los medios de comunicación. Así estarás a salvo, al menos, hasta que mi marido te vea, porque seguro que se acuerda de ti.

-¿Por qué no te buscas otro abogado? Alguien que empiece de cero no tendrá tantos problemas como yo.

-No puedo jugármela con un principiante y no puedo pagar ningún otro abogado. He tenido que mantenerme escondida todo este tiempo. Me he pulido mis ahorros, ¿entiendes? Mi única solución es conseguir librarme de mi marido. Que entre en la cárcel, que me consideren testigo protegido y empezar una nueva vida en otro país.

-Caroline, me cuesta entender que seas capaz de plantearme todo este problema sin pestañear.

-Sé que eres un buen hombre. No me porté bien contigo pero tuvimos algo importante y tengo la esperanza de que abogues por la justicia, que no sea todo mentira y que tus ideales sean incorruptibles, pese a lo mal que me porté.


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