Episodio 16 (Rafael)

Esta noche es la decisiva, quizás salgamos mal parados, pero no puedo evitar continuar. Me importa la justicia. Quizás sean las ganas de hacer pagar a un hombre que atormenta a la gente por puro egoísmo y que insultó mi inteligencia en su momento, o es mi intención de mejorar este mundo que siento que va empeorando por culpa del miedo que provoca la mala gente y que nos paraliza.

He conseguido que Susana se retire a su habitación temprano, argumentado que estoy cansado y que mejor nos íbamos todos a dormir. Aunque ha arrugado la nariz cuando le he confesado sin venir a cuento que es muy importante en mi vida.

Estoy nervioso. Con U-jin, hemos quedado a las once en la entrada del hotel. Me ducho como si me preparara para morir. Mi sistema nervioso está en modo alerta, peligro inminente. Me pasa por la mente Adriana y nuestra hija, no he podido contarles nada. ¡¿Cómo iba a hacerlo?! Las hubiera puesto en peligro y nunca me hubieran dejado marchar.

Me visto con ropa cómoda y deportivas por si las cosas se complican, que seguro se complicarán. Por un momento, me abrazan las dudas y me pasa por la mente paralizarlo todo, pero después recuerdo que ya estoy amenazado de muerte, que Bernardo no olvida y que mientras yo esté en su centro, dejará tranquila a mi familia. Así que me pongo mi chaqueta de cuero negro, la de malote -pienso sonriendo mentalmente-, y salgo por la puerta con decisión.

U-jin, está también nervioso, lo veo ir de un lado a otro frente a recepción, mientras bajo la gran escalinata del hotel.

-Tranquilo, U-jin. Mantente siempre detrás de mí. Todo irá bien -Le aseguró para tranquilizarlo.

Es importante que no huelan su miedo. Es muy joven, debí tenerlo en cuenta. Además es mi protegido, me siento responsable. Me arrepiento de haberlo metido en esto.

-¿Y tu amiga, la comisaria, seguro que estará allí para ayudarnos?

-¿Ana? Espero que sí, sino todo se irá a la mierda.

Suspira preocupado.

-¡Céntrate U-jin! Es lo mismo que la otra vez, si las cosas se ponen feas, sales corriendo sin mirar atrás. Olvídate de mí. Yo los distraeré como hemos hablado. ¿Te ha quedado claro?

-¡Sí! ¡Corro y te dejo morir allí! -responde con ironía sarcástica.

-¡Eso no pasará! -respondo aparentando convicción.

-¿Sabes qué? ¡Me preocupas tú! Eres tan testarudo que eres capaz de ponerte en peligro por proteger a todo el mundo. ¡Y mira! ¡Yo ya soy mayorcito! ¡Así que cuida de ti mismo y déjanos a los demás hacer nuestra parte! -ruge.

Hago una mueca de sorpresa. No me esperaba su respuesta. ¡Es un buen tío! Es demasiado noble para dejarme tirado.

Nos dirigimos al parquin donde sigue el BMW cabrio. Vuelvo a pedirle que conduzca. En el descapotable, el aire frío de la noche nos hace sentir todavía más nerviosos y en tensión.


Descubre más desde CAMR

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

¿Qué estás pensando?

Descubre más desde CAMR

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo