Episodio 3 (Adriana)
– ¿Te pasa algo? – le pregunto preocupada a Rafael cuando estamos ya en la habitación a punto de acostarnos. Ha estado todo el día ausente, disperso, incluso taciturno.
– Hoy he tenido una entrevista con el chico coreano que te comenté y he vuelto a rememorar todo lo que me hizo entrar en mi círculo de autodestrucción. Recordar mi pasado se me hace extraño. Me siento muy distinto al que fui o eso imagino yo.
– Entiendo… ¿Lo echas de menos?
– ¿Por qué me preguntas algo así? Sabes que no. Cora -se refiere a nuestra hija de tres años- y tú, sois ahora mi familia. Eso es algo que no cambiaría por nada. ¿Quieres decirme algo? ¿Eres tú quien tiene dudas? -añade conociendo de sobras mi respuesta.
– ¡Imposible! No conseguiría encontrar a nadie que me hiciera el amor mejor que tú -le aseguro riendo.
– Sabes perfectamente que eso no es suficiente.
– Lo sé, pero es que no tengo ninguna queja. No pensé encontrar el amor cuando te contraté. Pensaba que sería cosa de un sólo día y ya sabes cómo fueron las cosas. Me enamoré en los primeros cinco segundos de verte, aunque no quería reconocerlo.
– Para mí también fue una sorpresa. Intentaba ser profesional contigo, pero me era imposible. Quería mantener mi mente fría y no lo lograba. Te vi más perdida que yo mismo y eso me hizo reaccionar. Provocaste que resurgiera mi faceta más protectora.
– Espero que toda esta historia no vuelva a hacerte caer en la oscuridad. Has tenido una vida muy excitante y temo que estar tan cerca otra vez de esa vida pueda volver a atraerte.
– Lo que siempre he necesitado es una familia. Como te he dicho, no tengo ninguna intención de perderla. No necesito nada más que tumbarme a dormir a tu lado ahora mismo. He tenido un día mentalmente agotador.
Me acuesto a su lado y acerco mi cuerpo al suyo.
– Tengo tanto frío este invierno y tú siempre estás tan caliente. No sé cómo logras dormir en ropa interior. Yo necesito mi pijama de abrigo -le digo.
Me abraza con suavidad y cierro los ojos dispuesta a dormir.
-Tu pijama es tan mullido que tengo la sensación de ser un niño abrazado a su osito de peluche -añade burlón.
Le doy un pequeño golpe con el puño en la barriga que le sorprende y le obliga a doblegarse entre risas.
-No estás siendo nada seductor ahora mismo conmigo.
– ¡No, para nada! ¡Seguro que no! tu pijama, precisamente erótico, no es -dice con burla, pero no deja de abrazarme.
¡Estoy tan a gusto entre sus brazos! Ha sido una suerte conocer a Rafael en todas sus facetas. Sé que me protegería de todo y de todos, si tuviera la necesidad. No dejo de reconocer que es un alma libre, completa, que podría estar con quien quisiera pero quiere estar conmigo y me siento muy afortunada.
Descubre más desde CAMR
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Espero que disfrutéis de este Rafael más centrado y maduro. Aunque tiene mucho para sorprenderos. Dadle tiempo y no os perdáis ningún capítulo ;)
ay que lindo!! Leer mi nombre con el 😊💕 ahora a esperar el próximo!!
Eres un encanto, Adry! Gracias! ;)