¿Y ahora qué, seductor?

«No eres tan diferente a la niña que fuiste, ni tampoco tan parecida. El amor de verdad es lo único que nunca cambia, a pesar de la ausencia.» CAMR

Episodio 1  (Rafael)

-Pensaba que ya no recordabas mi número de teléfono -respondí sorprendido al ver el nombre de Lucas en la pantalla de mi móvil.

-Yo no, pero no he conseguido que a mi mujer también se le olvide -se lamenta Lucas en broma.

-¿Qué hay de ti? ¿Ya has sentado la cabeza? -bromeo, aunque sopeso la idea de que me llame para invitarme a su boda. Después de tanto tiempo sin saber de él, imagino que me llama por algo importante.

-¿Estás de guasa?

-¿Cómo está Susana? (Susana es su pareja, mi amiga de toda la vida. Se dedica al mundo editorial igual que él y me convencieron para publicar mis memorias de gigoló)

-Bien, ya sabes, liada con la corrección. Últimamente no paramos con los nuevos escritores.

-Espero que no me llames para que vuelva a escribir porque yo sí que no tengo tiempo.

-¡No, que va! No es para eso precisamente, pero tampoco difiere mucho.

-Explícate mejor.

-Un alumno del aula de escritores, bastante nefasto por cierto, quiere dedicarse a lo tuyo.

-¿Quiere ser abogado?

-¡No, hombre! Quiere ser acompañante.

Me quedo perplejo asimilando la información.

-¿Y qué tiene que ver eso conmigo ahora mismo?

-Bueno, ya sé que ahora te dedicas a un trabajo aburrido pero eras el mejor en lo tuyo y creo que podrías echarle un cable.

-Ya veo que no tienes ni idea de lo “aburrido” que puede llegar a ser mi trabajo, pero cuéntame, ¿Tú, por qué te sientes involucrado?

-Bueno, no sé, me tocó la fibra. Es coreano de padre americano. Está sin blanca pero tiene un cuerpazo. ¡No te imaginas cómo se lo mira Susana! Casi igual que cuando te mira a ti. Me empieza a dar celos. Ha estado trabajando en oficios precarios y es un buen tío, noble como los ssaurabis, los samuráis coreanos, ya sabes, los de las películas… -no sé si me está tomando el pelo pero parece serio, siempre ha sido un tipo muy fantasioso, debe ir incluido en su trabajo de editor- …y he pensado que le podrías echar un cable.

-Tengo un juicio mañana. Voy de culo toda la semana pero si quieres, el sábado puedo quedar -accedo un poco dubitativo-  No tengo muy claro en qué voy a poder ayudarle, pero a ti te debo una.

-A mí no me debes nada, tus novelas se vendieron como churros, me dieron más beneficios a mí que a ti. Aunque tú ya los tenías, sólo contribuimos a ampliar tu cuenta bancaria.

-¿Me has llamado también para que te hable de mi extracto bancario? ¿Es que quieres algo conmigo? -bromeo.

-¡No te creas! ¡Últimamente me estoy planteando si tendría más éxito con los hombres porque Susana me da mucha caña!

-¡Amigo! No me hagas elegir entre “papa” o “mamá” porque yo siempre me pondré de parte de una mujer.

-¡Claro que sí! ¡Cacho Pelota! -me regaña riendo.

-No les llegamos ni a la suela de los zapatos, hay que reconocerlo -le respondo sobreactuando.

-¡Tú, sí! ¡Tú, eres el tipo ideal! -me contesta burlonamente.

-Voy a tener que darte unas clases a ti también. Y en cuanto a tu alumno…, dile que nos vemos el sábado a las diez. No prometo nada. ¡No lo tengo claro! Estoy muy desvinculado de ese mundo y ¡trabajo me costó!


Descubre más desde CAMR

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

4 comentarios sobre “¿Y ahora qué, seductor?

    1. Hola Adry! A mí también me alegra volver a contactar contigo. Espero que esto se convierta definitivamente en algo habitual . Un fuerte abrazo para ti! ;)

  1. Hola escritor,que ganas de seguir leyendo. Ya tenía ganas de otra novela tuya. Ya está me está gustando ya me entró el gusanillo de empezar y estar horas leyendo. Gracias , espero con ganas de seguir.

Replica a Camr Cancelar la respuesta

Descubre más desde CAMR

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo