Samantha me ha pedido que me pase por su casa para recoger los papeles. Sé que no es muy acertado por mi parte aceptar, pero tampoco puedo negarme. No puedo llevarme a nadie de carabina porque Dios sabe en qué va a acabar la cosa.
No quiero avergonzar a Samantha, necesito su ayuda. He dejado de trabajar de amante de pago pero no es algo que me venga de nuevo.
Lo único que no quiero perder es la familia que he conseguido con Adriana. Es algo que me prometí, no volver a venderme, porque significa vender la intimidad con mi mujer. No obstante, dado el punto al que he llegado y los enemigos que tengo en este momento, estoy muy desesperado. No sé hasta dónde voy a llegar o si voy a poder pararla.
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