Rafael ha llamado a la puerta de mi habitación antes de que me levantara. Estaba despierto mirando al techo y divagando. Todavía no asimilo lo que pasó ayer. Me parece todo una locura y al mismo tiempo la adrenalina me tiene enganchado. Tengo demasiada curiosidad por saber cómo termina esta historia.
-Ponte guapo, te necesito -me pide sonriendo. Este tipo no pierde el sentido del humor ni bajo peligro de muerte.
Lo curioso es hacia donde nos dirigimos. La sede de la policía. Rafael se acerca con soltura a la mujer policía del mostrador de la entrada.
-Venimos a ver a la comisaria, soy Rafael Manverge.
-Podéis pasar, os espera.
Parece que sabe dónde va y yo me limito a seguirle. Un despacho de paredes blancas y mobiliario gris. Muy poco femenino, a diferencia de la mujer que se encuentra detrás de la mesa. Se levanta de la butaca, una mujer alta con el pelo negro recogido en una trenza larguísima, vestida con un traje chaqueta muy serio. En cambio, ella, al ver a Rafael, sonríe de oreja a oreja. Me hago una idea de cómo se conocieron.
-Rafael…, ¡cuánto tiempo sin coincidir! ¿Cómo va el trabajo? ¿Se te resiste algún caso y por eso me vienes a ver?
-¡Vaya! Me he equivocado -pienso- lo conoce de hace poco tiempo y no de su etapa pasada.
-Algo así, pero vengo a ofrecerte un éxito para tu comisaría.
Por aquí también está empezando a llover. La montaña está muy verde. Mañana me toca fin de semana en la ciudad. Aprovecharé para disfrutar de la fiesta que se celebra.
Por fin viernes y feliz fin de semana!! ;-)
Igualmente señorita! Buen fin de semana para ti!! ;)
Ya estamos a 30 de enero. En breve empezamos febrero, la recta final del invierno.
Que tengáis un buen día!!
Episodio 15 (U-jin)
Rafael ha llamado a la puerta de mi habitación antes de que me levantara. Estaba despierto mirando al techo y divagando. Todavía no asimilo lo que pasó ayer. Me parece todo una locura y al mismo tiempo la adrenalina me tiene enganchado. Tengo demasiada curiosidad por saber cómo termina esta historia.
-Ponte guapo, te necesito -me pide sonriendo. Este tipo no pierde el sentido del humor ni bajo peligro de muerte.
Lo curioso es hacia donde nos dirigimos. La sede de la policía. Rafael se acerca con soltura a la mujer policía del mostrador de la entrada.
-Venimos a ver a la comisaria, soy Rafael Manverge.
-Podéis pasar, os espera.
Parece que sabe dónde va y yo me limito a seguirle. Un despacho de paredes blancas y mobiliario gris. Muy poco femenino, a diferencia de la mujer que se encuentra detrás de la mesa. Se levanta de la butaca, una mujer alta con el pelo negro recogido en una trenza larguísima, vestida con un traje chaqueta muy serio. En cambio, ella, al ver a Rafael, sonríe de oreja a oreja. Me hago una idea de cómo se conocieron.
-Rafael…, ¡cuánto tiempo sin coincidir! ¿Cómo va el trabajo? ¿Se te resiste algún caso y por eso me vienes a ver?
-¡Vaya! Me he equivocado -pienso- lo conoce de hace poco tiempo y no de su etapa pasada.
-Algo así, pero vengo a ofrecerte un éxito para tu comisaría.
-Eso me gusta, ¿de qué se trata?
Buenas y lluviosas tardes mirando como cae el agua
Por aquí también está empezando a llover. La montaña está muy verde. Mañana me toca fin de semana en la ciudad. Aprovecharé para disfrutar de la fiesta que se celebra.